Con títere y menos cabeza


Waldo Acebo Meireles

El presidente cuyo número siempre nos recuerda la pistola Colt ha mantenido su propósito de acabar con todo lo que dictara su anterior, el del número ‘cuácara con cuácara’, aunque falló estrepitosamente en echarse al pico lo del Obamacare. Pero si ha mantenido un buen record y unas excelentes fotos de los momentos en que liquidaba todo, o casi todo, lo que su anterior, que no es antecesor, había propuesto por órdenes ejecutivas y decisiones administrativas.

Si Obama consideró inadecuado que la policía recibiese armamento de carácter militar pues Trump consideró todo lo contrario.

Las regulaciones sobre el medio ambiente impidiendo que las minas de carbón, así como las procesadoras de carne y pollo  lancen sus desperdicios a los ríos y lagos, ¡abajo y de un solo tajo!

Los límites establecidos para la emisión de gases tóxicos por la industria petrolera y de gas, ídem de ídem.

Las prohibiciones de perforaciones petroleras en el Ártico, el Pacífico, y el Atlántico eliminadas de cuajo.

Autorizadas las plantas eléctricas a que lancen al medio ambiente arsénico, plomo, mercurio y cadmio, sin lío.

Y para garantizar que las medidas medio ambientales tengan un éxito total se coloca al frente del organismo rector, EPA, un enemigo tradicional del mismo, por si las moscas, así que ¡acabar con la EPA y que viva la pepa!

Qué hacen falta más espacio para minas y perforaciones, pues para qué queremos esos cientos de miles de hectáreas de los monumentos nacionales que la gente usa para pasear, ¡a meterle mano!

Pero ahí no para la cosa, vamos a continuar con nuestro proceso de rectificación de errores y tendencias negativas: en la educación colocamos una ministro enemiga acérrima de la escuelas públicas y defensora a carta cabal de la enseñanza privada; y como si no fuese suficiente se eliminan todas las medidas que protegían a los estudiantes de los préstamos predatorios de los centros privados de enseñanza superior.

Y las regulaciones bancarias, ¿para qué tantas?, si esa gente sabe lo que hacen y tienen gran experiencia, borrón y cuenta, sobre todo cuentas, nueva. Y también por si acaso ponemos a un antiguo funcionario de Goldman Sachs al frente del Departamento del Tesoro.

¡Ah eso sí! Hay que drenar el pantano, y que mejor medida que poner a los ‘lobbystas’, o por mejor decir los lobeznos, al frente de las instituciones que antes asediaban, resuelto el problema.

Pero para que no queden dudas de que tenemos una administración guiada por sabios consejos científicos nos retiramos de los acuerdos de París, que todo eso es un invento de los chinos para perjudicarnos, mientras tanto el Harvey acaba con la quinta y con los mangos en Houston, el Irma hace de las suyas y ahora amenaza María que viene por el mismo trillito del Irma.

Como colofón después de algunos amorosos tuiter sobre los ‘soñadores’ le damos la tarea al ministro de justicia, también muy amoroso con los jóvenes inmigrantes, de hacer pública la  injusta revocación del DACA, y para redondear la hipocresía y el cinismo le asignamos el problema al Congreso para que lo solucione, lo cual es como poner la Iglesia en manos de Lutero.

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