El Rubio está ‘huío’


Waldo Acebo Meireles

El ex golden boy, senador Marcos Rubio, el gran tomador de agua —aún no se sabe el por qué— no aparece ni en los centros espirituales, se ha negado en firme a comparecer en los ‘town hall’, esa larga tradición en la que los oficiales electos se reúnen con sus electores y rinden cuenta de sus acciones y defienden sus posiciones políticas, eso para decir lo menos es un desprecio total a tanto los que los eligieron como a los que no lo hicieron.

Según él, en declaraciones realizada en febrero:

“Lo que estos grupos realmente quieren es que yo programe un foro público, entonces organizan tres, cuatro, cinco, seiscientos activistas liberales en los dos condados o donde quiera que esté en el estado”… van a ‘’interrumpir y gritar delante de las cámaras’… ”no va a haber más ‘Town Hall’[1]

Reconozcamos que ha sido firme en sus propósitos, no ha dado un ‘Town Hall’ ni por casualidad.

Pero por otra parte la seguridad personal que lo protege ha aumentado, lo cual fue evidente en una breve comparecencia que tuvo en la estación CBS de Miami, el 6 de agosto, este alto nivel de seguridad también lo tiene en el Capitolio, pero que por acá incluyó oficiales de la policía de la ciudad. Esta situación se debe a una supuesta amenaza de muerte hecha pública recientemente[2] pero que no explica su negativa a participar en los Town Hall lo cual hizo público desde febrero.

O estará esto relacionado con lo que él ha dicho sobre el alto nivel de sus relaciones con Trump, apuntando que él va a la Casa Blanca y se reúne con el presidente y le da sus opiniones [o son orientaciones] sobre asuntos como Cuba, Venezuela, inmigrantes y otros asuntillos más o menos importantes.

Es decir que nuestro inefable Rubio se digna a reunirse con Trump, que bastante lo vapuleo hace pocos meses, y no considera que deba rebajarse a reunirse con sus electores, sobre todo si le preguntan sobre su posición en cuanto a eliminar la ley sobre el cuidado de la salud.

Sobre este delicado asunto su posición es:

“Le dije a todo el mundo que estaba en contra de ObamaCare, le dije a todo el mundo que yo estaba a favor de las cosas que yo estaba a favor. Voy a hacer lo que le dije a la gente que voy a hacer ¿Qué injusto sería para las personas que votaron por mí cambiar ahora mi opinión?”[3]

Él dice esto como si ignorase que un atributo imprescindible de un político es el cambiar su opinión y rumbo según lo dicte el sentir y las necesidades de sus electores, o, si tiene el coraje y la habilidad política para hacerlo, el convencer a sus electores de lo correcto de su actuación, pero eso cómo lo va a lograr si se niega a enfrentar a los mismos.

Aparentemente sus relaciones con la Casa Blanca, o sus temores a los supuestos sicarios mexicanos, son más importantes que las opiniones de los que lo eligieron e incluso del 48% de los votantes que no lo hicieron. Pues que siga jugando a las casitas que ya se sabe que papel le puede tocar en ese jueguito.

[1] “What these groups really want is for me to schedule a public forum, they then

organize three, four, five, six hundred liberal activists in the two counties or wherever I am in the state.” “heckle and scream at me in front of cameras.” “They are not town halls anymore,”

[2] http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/article166982362.html

 

[3] “I told everybody I was against ObamaCare, I told everybody that I was in favor of the things that I was in favor of.” “I’m going to do what I told people I’m going to do. How unfair would it be to the people that voted for me to now change my opinion?”

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