La mujer que amaba a los gatos


Waldo Acebo Meireles

El pasado día 3 de mayo Jaime Bayly invitó a su programa a la conocida escritora cubana, radicada en Francia, Zoe Valdés fueron 33 minutos de tortura, evidentemente para Bayly y también para el público que presenció la entrevista.

Es conocido que Zoe se expresa de una forma algo fuera de lo común y un tanto altisonante, con un vocabulario generalmente rayando en lo obsceno, la irreverencia es algo, digamos, normal en ella, pero lo del jueves pasado rayó en el surrealismo.

Se presentó como una persona que no está al tanto de la realidad cubana y que simplemente detesta todo lo cubano y en particular, y por demás agresivamente, a cualquier personaje de la disidencia. Fue algo patético en que fluyó imparable su amargura y resentimiento.

A salvo solo quedó Rodiles con quien ahora simpatiza un poco, pero no mucho, y que al principio detestaba. Un tanto mejor parado en sus alucinantes respuestas fue Ricardo Montaner, al cual ante le parecía bien pero ya no, sin embargo le gusta la novela semi-erótica que este publicó. ¡Ah y Trump! Que antes no le gustaba pero ahora le gusta un poco.

A todos los personajes sobre los que el entrevistador le preguntó, lo que ella en cierto momento protesto diciendo que la estaba tomando como un termómetro, le adjudicó un apodo, pifiando en uno de los de los retoños de los Castros, al cual llamo bizco cuando en realidad es tuerto.

Su solución al problema cubano, sobre lo cual Bayly le preguntó su respuesta fue: tres drones que maten a todos los miembros de la familia Castro, que no quede ni uno; y como gobierno para el país propuso a los gatos, de los gatos, sus gatos, habló en varias ocasiones y esa repuesta me trajo a la memoria aquello del ‘partido de los cuatro gatos’ que era la base política de Alfredo Zayas y Alfonso, apodado ‘el chino’ ─para mantener la corriente soeciana o zoeciana─ quien fue presidente de Cuba entre 1921 y 1925.

Pensándolo bien quizás Zoe tenga razón y nos vendría mejor un presidente apoyado por cuatro gatos y no el que actualmente disfruta el país con un apoyo multitudinario expresado en unas honestas y democráticas urnas.

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