Los grillos letales


Waldo Acebo Meireles

Ya este asunto está en la fase final del relajo mal organizado. Con lo cual el desgobierno de Cuba se siente a sus anchas, y se ha montado en el carromato de los grillos que atacan a diplomáticos de la forma más aviesa y contundente.

Un estudio científico, y quiero suponer que con la mayor ingenuidad, estableció que el desagradable sonido que fue grabado por las autoridades norteamericanas corresponde casi exactamente a lo de un malhadado grillo que llevan como nombre científico el de Anurogryllus celerinictus.

A partir de ahí se desataron ‘las furias’, las Erinias, vengativas que vienen a poner en limpio el buen nombre de un gobierno que no tiene nombre en nuestra historia, la apoteosis de la truculencia desinformativa llevada a cabo con la peor de las intenciones.

Un serio análisis realizada por un físico que prefirió no dar su nombre estableció que para que el zumbido de los grillos llegaran a afectar a un ser humano se necesitarían unos mil de ellos cantando, o zumbando, al unísono con ello el ruido producido llegaría los 120 decibeles, nivel que se considera perjudicial para la salud cuando se somete a un ser humano al mismo por largos períodos de tiempo. 120db es el ruido ─quise decir música─ que produce una banda de rock duro en un concierto, para que tengan una idea.[1]

La clave de este asunto es que esos grillos no son oriundos de Cuba y su hábitat se reduce a algunas áreas caribeñas y se han encontrado una reducida población en el Condado de Miami –Dade, concretamente en Homestead y en los cayos, lo cual puede explicar una evidente confabulación de la mafia miamense para provocar las rotura de las relaciones diplomáticas.

Pero podemos suponer una emigración involuntaria de una parejita de grillos escondidas en el equipaje de un cubiche que va de visita a Cuba, este inocente hecho pudo haber tenido estos nefastos resultados en el caso de que el visitante fuese a ver a su familia en Quivicán, por poner un ejemplo, ya que estos mortífero insectos no viven, no pueden vivir, en las ciudades. Aunque se hubiesen instalado en un parque habanero durarían poco ya que las fumigaciones en contra de los mosquitos los hubieran liquidado rápidamente.

Conclusión: en La Habana no hay ni un solo grillo asesino, menos aún los más de mil que serían necesario para llegar a los 120db, y de existir esos mil grillos tendrían que estar bien acoplados para cantar al unísono, en realidad no sé si son domesticables, por otra parte solo los machos cantan en busca de las hembras así que sería necesario localizar solo a machos y buscarse un número de hembras lo suficientemente atractivas para motivar a esos mil machos. No es nada fácil, pero quizás los CDR cooperaron en esta patriótica tarea.

 

 

[1] Para oír uno de estos grillos grabados en Homestead [ese sonido lo que me recuerda es al silbido de los viejos televisores analógicos cuando se encendían], pueden usar este link:  https://entnemdept.ifas.ufl.edu/walker/buzz/492a.htm

 

 

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