Los ‘muñequitos’ de Connie


Waldo Acebo Meireles

Fue una grata sorpresa el encontrarme en mi buzón un email de Anna Veltfort [Connie] en que me anunciaba la publicación de su libro en el formato de los ‘comic’ “Adiós mi Habana”, donde da su visión de La Habana en los años 60’. Años terribles desde cualquier punto de vista que marcaron de manera indeleble el futuro desarrollo de la tragedia cubana.

Connie con sus 70 años, muy bien llevados, ha creado esta obra llena de humor, juvenil y a la vez terrible. Ella nació en Alemania (1945), emigró de niña a los Estados Unidos, y vivió desde febrero de 1962 hasta septiembre de 1972 en La Habana estudió el bachillerato en el Instituto del Vedado, y se licenció en Historia del Arte en la Escuela de Letras de la Universidad de la Habana, donde estudió desde el otoño de 1964 hasta la primavera de 1972. Después de graduarse, Connie regresó a los Estados Unidos, vive actualmente en New York.

Como ella dice:

“…percibí rápidamente que la vida diaria para los cubanos de a pie se asemejaba

muy poco a las circunstancias privilegiadas de mi familia como “técnicos extranjeros”. Descubrí la historia, recibí una educación, disfruté y padecí algunas

de las actividades de masas, trabajando en el campo e investigando con la Universidad entre los campesinos de la Sierra Maestra. También viví la experiencia de paranoia y represión al explorar y definir mi identidad como lesbiana durante los tiempos más cruentos de las purgas homofóbicas que azotaban a la sociedad cubana.”

El ‘comic’ de Connie no es simplemente autobiográfico es también el retrato de esos años, llamémosle formativos, de lo que vino después hasta nuestros días. Connie calladamente y con una minuciosidad y pasión digna de los grandes coleccionistas, anticuarios y bibliotecarios ha venido desde su blog ‘Cuba: el archivo de Connie’, que publica desde hace unos 10 años, entregándonos muestras de la gráfica —que es su especialidad— la música, la poesía y la literatura, los manifiestos, proclamas y demás maremágnum de aquellos años, que casi hemos olvidado; entre esos documentos históricos los años terribles de la UMAP ocupan un lugar junto a el arte de aquellos que escapando al terrorismo homofóbico supervivieron de alguna forma por la excelencia de sus creaciones.

Mis congratulaciones a Connie tanto por este ‘comic’ como por todo lo que ha hecho en función de salvar las memorias de aquellos años de nuestra juventud y la de ella, lo único que siento es no haber compartido con aquella rubia simpática durante nuestra estancia universitaria.

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