Cubanos con visa detenidos en aeropuerto de Miami, separados, temen deportación


ABEL FERNÁNDEZ

Antes de ser detenidos el viernes en el Aeropuerto Internacional de Miami, Aquilino Caraballo y Georgina Hernández, de 67 y 64 años, habían venido seis veces de visita a EEUU.

El matrimonio, que tenía visa de turistas por cinco años, no esperaba tener ningún problema.

Tampoco sus hijos, Geidy y Jorge Caraballo, quienes viven en Miami, esperaban ningún inconveniente.

Geidy Caraballo narra la mala experiencia que vivieron sus padres tras ser detenidos el viernes en el Aeropuerto Internacional de Miami al llegar a EEUU desde Cuba.

Pero a las 3 a.m. del domingo, después de más de 36 horas de esperar ansiosos en el MIA, supieron que sus padres habían sido detenidos, separados y enviados a centros de detenciones de inmigración —él al Centro de Krome, en Miami y ella al Centro de Transición de Broward, en Pompano Beach.

“A mi mamá la vi el domingo por la tarde”, dijo entre lágrimas Geidy Caraballo en su casa en Hialeah, “pero de mi papá no sé nada, y él es un hombre enfermo».

“Hablé con él un momento por teléfono y nada más me preguntó si mi mamá estaba bien”, dijo entre sollozos. “Mi papá es un guajiro que no sabe casi ni hablar, ni desenvolverse. Y viene de un país donde no puede ni hablar”.

Geidy Caraballo, una optometrista de 41 años que vive desde hace 18 años en EEUU, dijo que está más tranquila tras ver a su mamá, aunque le dio muy mala impresión verla con la ropa de recluso del centro de detención.

“Estoy más preocupada por mi papá”, porque no sé si le están dando las medicinas”, dijo.

Según Caraballo, quien es ciudadana estadounidense, en una entrevista con un oficial de inmigración en el aeropuerto, su madre dijo que ambos “querían quedarse”.

“A ellos no se les ocurrió pensar que alguien con visa por cinco años que quisiera quedarse tenía algo que ver con ‘pies secos, pies mojados’”, dijo Caraballo. “Estaban desinformados”.

El oficial, dijo Caraballo, le espetó a su madre: “¿Te quieres quedar? Ahora tú vas a ver qué es quedarse en Estados Unidos!”

Caraballo dice que a su madre la atemorizaron al punto que “tuvieron que llamar al rescue (servicio de ambulancia) porque se puso mal”.

En el centro de detención en Pómpano la atendió un médico.

“Nosotros somos una familia decente, trabajadora”, dijo Caraballo. “Mi mamá es muy cristiana, y se unió al grupo de oración en el centro”, dijo.

Varias familias de cubanoamericanos en el sur de la Florida están pasando por situaciones similares a la de Caraballo, con sus familiares que llegan de Cuba detenidos y trasladados a centros de inmigración, según Ramón Saúl Sánchez, del Movimiento Democracia.

Desde el cambio de política anunciado el jueves pasado por la administración de Barack Obama, al menos dos cubanos han sido enviados de regreso a Cuba, y una cifra desconocida se encuentra en centros de detención de migración, dijo Sánchez.

Su organización está tratando de ayudar a algunos casos de familias que les han pedido ayuda.

“Hay muchos casos de personas mayores que se atormentan, que no saben qué decir”, dijo Sánchez. “Al parecer, a algunos en inmigración les han hecho preguntas inductivas que conducen a respuestas incriminatorias”.

En otro caso, José Ramón Lemus, de 82 años, estuvo detenido por cerca de 12 horas en el aeropuerto. Su hija, Dalia Lemus, de 53 años, residente en Miami, dijo que a su padre los agentes de inmigración le preguntaron: “¿usted tiene miedo de vivir en Estados Unidos?”. A lo que él respondió:

“¿Miedo? Claro que no, si mis hijos viven aquí y yo he estado aquí otras veces”.

Entonces el oficial le dijo: “Acaba de perder su visa”, dijo Lemus, según el recuento que le hizo su padre.

“Mi papá es una persona mayor, y ahora te dice una cosa y después otra. Él nunca ha querido quedarse. Pero ahora no quiere regresar a Cuba porque cree que nunca va a poder volver. Sólo tiene dos hijos y los dos estamos aquí”, añadió.

Su padre salió del aeropuerto a la 1 a.m. del domingo, sin pasaporte y sin visa, pero con una citación para presentarse en las oficinas de inmigración el 20 de febrero.

“Yo le pregunté si había dicho algo de asilo político, y él dice que no”, dijo Lemus.

Wilfredo Allen, abogado de inmigración de Miami que representa al Movimiento Democracia, dijo que aunque no ha atendido ningún caso en específico, estaba colaborando con la organización.

“Queremos que se respeten a estas personas”, dijo Allen, y añadió que era importante por parte de los oficiales de inmigración “no intimidar a las personas”, especialmente si son personas mayores.

“Si le dices a la gente que van a estar presos si se acogen al asilo, les estás creando el miedo”, dijo Allen.

Las personas que solicitan asilo político, por lo general son detenidos, “pero no por dos años, como les están diciendo”, dijo Allen. Algunas personas pueden salir con libertad bajo palabra, aclaró.

Los cubanos detenidos enfrentan un proceso de deportación, en el que son entrevistados para comprobar que tienen “miedo creíble”, explicó el abogado. Si pasan la entrevista, pueden pedir asilo ante un juez de inmigración, explicó Allen.

“Desafortunadamente, el mundo ha cambiado para los cubanos desde el jueves pasado”, dijo Allen.

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