El escultor Roberto Pérez Crespo revaloriza espacios arquitectónicos y urbanos en Miami


ARNALDO SIMON

Suele ser habitual que pasemos ante una escultura en un espacio público o veamos el mobiliario petreo de la liturgia en una iglesia y no sepamos quién ha sido el encargado de descubrir en la roca la belleza y la utilidad de piedra. Tras muchos de estos trabajos que dan armonía y revalorizan espacios arquitectónicos o urbanos en Miami esta el oficio del escultor Roberto Pérez Crespo, residente en la ciudad desde el 2003.

Pérez, quien se ha “labrado” un sólido oficio en trabajos en granito y mármol a la par que crea sus esculturas y en ocasiones es ejecutor por encargo de otros artistas, reconoce que su acercamiento al arte tridimensional ha sido un proceso no exento de dificultades, toda vez que no tenía antecedentes familiares que le incentivaran.

“Desde muy joven fui descubriendo mi vocación mientras cursaba la educación básica y posteriormente hice una carrera técnica que no me aportaba conocimientos teóricos ni el desarrollo de habilidades a la hora de enfrentar una escultura”, afirma.

No obstante, su perseverancia en la búsqueda de destrezas, el adquirir conocimientos del contacto con otros artistas y un diálogo místico le han convertido en un artista especializado en escultura monumental que ha puesto su oficio al servicio comunitario.

De su adolescencia Pérez rememora: “A los 17 años, regresando de la escuela, vi una inmensa fuente esculpida en mármol frente a la cafetería Kasalta en La Habana. Estuve mirándola por mucho tiempo. Quedé hipnotizado, no podía entender cómo un hombre podría hacer este trabajo. Recuerdo haber llegado a casa y seguir con la misma pregunta una y otra vez”.

Más tarde, cumplidos los 21 años, Peréz entró en el proyecto comunitario de escultura José Fowler bajo la tutela de los profesionales José Jacinto Llins Díaz, creador de esta institución, y José Duverger Aliaga. Este proyecto, en el municipio habanero de Arroyo Naranjo, le dio conocimientos de dibujo, modelado y escultura. Su paso por él representó un momento fundamental en su formación, ya que como afirma, ‘dejé mi trabajo como técnico automotriz y comencé a trabajar por mi cuenta como miembro de la ACCA (Asociación Cubana de Artesanos y Artistas) haciendo tallas en madera y exponiendo en diferentes espacios y galerías”.

En 1994 Pérez obtuvo un premio de escultura de la galería Forma en una exhibición realizada en la galería habanera Domingo Ravenet.

Como miembro de la ACCA participó en la feria anual Costa do Estoril en Portugal en los años del 2001 al 2003. De esta etapa Pérez cuenta que “consolidaba conocimientos visitando museos de arte en Portugal y en España y a la vez trabajando en la empresa lusa Singranova, una compañía que me permitió trabajar como ejecutor para el escultor californiano Bruce Beasley realizando una obra en granito de una cantera local y otra pieza en granito negro de Angola”.

Es también en esta compañía que Pérez ejecuta piezas para Jorgen Haugen Sorensen, uno de los más eminentes escultores de Dinamarca, de quien asegura “me transmitió conocimientos y habilidades para crear esculturas de granito en gran formato”.

Sobre Pérez, Sorensen comentó es: ‘Un buen tallador de piedra, una especie rara y especial”.

En enero del 2005, Pérez le donó a la iglesia de Saint Martha, sede de la Arquidiócesis de Miami, una escultura en mármol que venía a ser un exvoto por la ayuda recibida de la organización Caridades Católicas y por la respuesta que tenía a su personal diálogo místico. Tras este gesto conoció al arzobispo John Clement Favalora, a quien transmitió su intención de realizar una escultura monumental de Jesucristo para emplazarla en la Bahía de Biscayne a semejanza de otras similares en diferentes ciudades de mundo. Este proyecto no fructificó y en cambio sí obtuvo una comisión para realizar una escultura de siete pies de alto de Jesucristo, en mármol gris de Carrara y que preside la iglesia de Saint Martha.

A partir de este momento, Pérez ha laborado en múltiples proyectos para las iglesias de la diócesis y entre sus encargos están los bajorrelieves, el pódium y la fuente bautismal en la iglesia Saint Dominic; dos libros tallados para Saint Coleman, en Pompano Beach; el pódium y la sede en la Ermita de la Caridad; el tabernáculo y el piso para Saint Andrews así como un gran número de trabajos para la iglesia de la Inmaculada Concepción, Saint Brendan y St. Raymond of Peñafort.

A la par de estas labores, Pérez realiza una obra personal en la que vierte sus concepciónes estéticas, sus vivencias y su destreza. Varias de estas esculturas pueden verse en lugares públicos, tal es el caso de la obra Reencuentro, una pieza ejecutada en mármol blanco de Carrara de cinco pies y medio de alto sobre una base de dos pies, emplazada en el proyecto Garden of the Arts, en Hialeah. De esta comenta: “Está basada en la idea de dos personas que se encuentran y se funden convirtiéndose en un solo ser”. Esta pieza fue develada el 17 de febrero de este año.

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