Pareja de Hialeah comete fraude millonario a través de negocio de chatarra


Por Héctor Anaya

Raúl Sosa, cubano de origen residente en Florida y propietario de un millonario negocio de venta de chatarra en Hialeah, fue condenado ayer miércoles a seis años y medio de prisión por un fraude fiscal de 1,5 millones de dólares. Maura Sosa, esposa del empresario sentenciado, fue condenada a 4 años de cárcel por evasión de impuestos.

El matrimonio, que fue condenado por un jurado popular el pasado mes de noviembre, llegó a Florida de Cuba en 1980 cuando Raúl Sosa contaba 17 años de edad, con el tiempo logró crear una empresa de venta chatarra y partes de vehículos a motor, Accion 1 Auto Sales, que generó 29 millones de dólares entre 2004 y 2009.

Pero, según las autoridades que les detuvieron, la pareja, residente en Miami Springs, se las ingenió para esconder del gobierno federal una gran parte de los ingresos de la compañía. Raúl Sosa, de 52 años, y Maura, de 49, reportaron al IRS solamente un fracción de las ventas entre el 2004 y el 2008. Así la pareja evadió al menos 4.5 millones de dólares de beneficios, según la acusación civil.

“Este caso no es para nada el primer encontronazo con la ley de este acusado”, escribió el fiscal Michael Davis en documentos federales esta semana, indicando que Raúl Sosa había sido condenado 12 veces en años anteriores en corte estatal, entre los que se incluían cuatro cargos de felonías.

El juez Moore señaló que la conducta delictiva del condenado comenzó tan pronto Sosa llegó a EEUU e indicó un caso del 1995, cuando Sosa fue acusado de asaltar y apuntar con un arma a un agente de la policía de Miami.

El abogado defensor minimizó el registro criminal de Sosa y lo mostró como una víctima de la industria de las grúas y la venta de chatarras, que “esencialmente está controlada por la mafia”. Además, el abogado señaló que por las 12 condenas en un periodo de casi 20 años Sosa ha servido unos 36 días de cárcel.

Para el día de la sentencia, Arnie Alonso, el jefe de despacho del alcalde de Hialeah, Carlos Hernández, escribió una carta de aval para Raúl y Maura Sosa, retratándolos como “miembros respetados de nuestra comunidad”.

Pero al final, el juez Moore afirmó que las evidencias y pruebas mostraban que los Sosa son unos “tramposos de los impuestos” que llevaron a cabo una operación “sofisticada” para defraudar al IRS y acabó por condenar al matrimonio a penas de prisión.

Según el fiscal y el juez, el sistema de fraude del matrimonio consistía en reportar cifras de ventas menores que las reales en las declaraciones de impuestos anuales de la compañía Así, los Sosa declaraban menos ganancias de las que realmente obtenían por lo que pagaban menos impuestos a la administración.

Raúl Sosa afirmó que apelaría la sentencia y demostraría su inocencia.

Tomado CIBERCUBA

 

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