Últimos cubanos que cruzaron la frontera llegan a Hialeah


ALFONSO CHARDY

Álvaro Moreno, un cubano que estuvo entre los últimos en cruzar la frontera con México poco antes de que el gobierno del presidente Barack Obama revocara la política de pies secos/pies mojados, logró finalmente reunirse el sábado por la tarde con sus familiares que lo esperaban ansiosamente en su casa de Hialeah.

“Lo que me salvó de no quedarme varado en México fue que me quedé a dormir en el puente entre los dos países”, dijo Moreno, de 29 años, en una entrevista al llegar a la casa de sus parientes tras un trayecto de dos días por carretera desde Laredo, Texas, abordo de una camioneta que el y otros cubanos que también lograron cruzar a Estados Unidos alquilaron en la frontera.

Su arribo a Hialeah marcó para Moreno el fin de un periplo que originalmente comenzó a principios de diciembre cuando dejó por última vez su ciudad natal de Guantánamo, en el oriente de la isla, con el objetivo de poder llegar a Hialeah donde vive su primo, Horacio Wilson, quien lo recibió junto con otros familiares con abrazos, besos y gritos de alegría. Para Wilson, el primo en Hialeah, es la primera vez que ve a Moreno desde que este tenía tres años en Guantánamo.

Moreno y los otros cubanos que se quedaron a dormir en el puente internacional entre Laredo, Texas, y Nuevo Laredo, Tamaulipas, México, pudieron cruzar a Estados Unidos a las 2 a.m. del jueves, varias horas antes de la revocación sorpresiva de pies secos/pies mojados que entró en vigor en la tarde del mismo jueves. Para cuando se anunció públicamente la medida, Moreno y sus compañeros ya se encontraban del lado estadounidense y en curso de tratar de arreglar su transporte a Hialeah y otras ciudades a lo largo del camino. Otros se quedaron en Houston y otros también en Tampa y West Palm Beach.

Moreno dijo que él y otros 10 cubanos salieron de Cuba, y que eventualmente solo siete del grupo original llegó al puente internacional, pero solamente lograron cruzar a Estados Unidos dos.

El grupo original abandonó Cuba el tres de diciembre, y viajó por avión a Guyana en la parte nororiental de Sudamérica. Luego viajaron por lancha a Venezuela, desde donde cruzaron en autobús a Colombia, desde donde cruzaron a Panamá por la selva a caballo y a pie.

Cada vez que cruzaban a otro país tenían que pagar guías o sobornos a las autoridades para que los dejaran pasar. Estando ya en Panamá, logaron cruzar relativamente rápido a Costa Rica y luego a Nicaragua, Honduras, Guatemala y México.

En Tapachula, una ciudad mexicana frente a la frontera guatemalteca, Moreno y los otros cubanos fueron detenidos por autoridades de inmigración por ocho días. Pero finalmente los liberaron y les dieron un salvoconducto por varios días para que pudieran llegan a la frontera. Tomaron un avión a Ciudad de México, la capital mexicana, y de allí volaron en otro avión a Nuevo Laredo donde de inmediato se dirigieron al puente internacional.

A las 6 p.m. del miércoles llegaron al lado estadounidense, pero los funcionarios de control de pasaporte no los procesaron de inmediato. A Moreno le dieron una cita para la 1 p.m. del jueves, y a otros a las 4 p.m., también del jueves.

Muchos de los que tenían cita para la tarde del jueves decidieron regresar al lado mexicano para dormir en un hotel. Moreno dijo que el decidió quedarse en el puente porque “un sexto sentido me decía no volver para atrás”.

A las 2 a.m. del jueves, dijo, un funcionario de migración estadounidense se acercó a Moreno y los otros del grupo y los dejó pasar para ser procesados aún bajo la política de pies secos/pies mojados. Les entregaron documentos conocidos como paroles que les permiten solicitar residencia permanente después de un año y un día en el país.

“Quince de nosotros que estábamos en el puente tuvimos la suerte de poder entrar a Estados Unidos”, dijo Moreno.

Para las 8 p.m. el grupo se montó en la camioneta, que se averió en Houston. El grupo tuvo que esperar ocho horas mientras se arreglaba el vehículo, que renudó el trayecto el viernes, llegando a Hialeah el sábado por la tarde.

Deja tu comentario