Rabia

Trump ahora alega que él quería evitar el pánico. Sí, quería evitar el pánico de la bolsa de valores y lo logró a costa de millares de muertes que pudieron ser evitadas.

Sí, rabia es lo que deben estar sintiendo los familiares y amigos de los millares que murieron porque el presidente de Estados Unidos decidió ocultarle la verdad al pueblo que se suponía debería liderar, otros muchos millares que sufrieron durante semanas, e incluso meses, los estragos de la Covid-19 y que en muchos ha dejado secuelas en sus órganos vitales, también tendrán que agradécele a Trump por lo que han sufrido y seguirán sufriendo.

El libro de Bob Woodward no es uno más en la docena de otros ya publicados que han tratado de caracterizar a los miembros del gobierno de mentirosos y amantes de las realidades alternativas que hemos venido sufriendo con un costo para la democracia que pasarán años en el necesario proceso de recuperación de los principios que han sostenido esta gran nación.

En este caso no se podrá acusar a su autor de mentir, o de tener una agenda oculta, o de ser un miembro del “deep state”; en este caso esas justificaciones no funcionan y no porque Woodward sea un altamente reconocido periodista sino porque tiene en sus manos las grabaciones de las entrevistas. No hay escape.

Trump ahora alega que él quería evitar el pánico, sí, estoy de acuerdo con quería evitar el pánico de la bolsa de valores y aceptemos que lo logró a costa de millares de muertes que pudieron ser evitadas.

Se ha ufanado de que le cerró el paso al “virus chino”, sí también es cierto, pero con sus falsedades se lo dejó abierto al virus francés, al italiano, al alemán, a los millones de viajeros que entraron de Europa durante semanas por los aeropuertos internacionales, entre ellos por los de New York, epicentro original de la pandemia en Estados Unidos.

¿Cuál fue el costo en vidas y en sufrimientos del ocultamiento de la realidad de un virus que se sabía letal?

Veamos la gráfica en la que comparamos el comportamiento del virus en EEUU con un país de un nivel de desarrollo similar como es Alemania:

¿Cuántas vidas se hubiesen salvado si las medidas tomadas en Alemania hubiesen sido adoptadas aquí?

En estos momentos solo hubiesen sido afectados por la enfermedad alrededor de un millón de personas y las muertes ascenderían a poco más de 37 mil, es decir que han muerto 155 mil seres humanos por la negligencia y mendacidad de este gobierno encabezado por alguien incapaz de sentirse culpable ni de mostrar conmiseración y simpatía hacia los afectados, un personaje que aún se burla de los que usan mascarillas, incitando a su fanaticada a actuar irresponsablemente frente a un virus que él sabía desde el inicio de la pandemia que era letal.

Señalar como culpable a la China es absurdo, el gobierno chino actuó como acostumbran los sistemas totalitarios: ocultando la verdad, engañando, trasponiendo realidades que no estén de acuerdo a sus intereses, ¿pero esto es lo que correspondía al gobierno de EEUU?

No me quedan dudas de que el venerado Dr. Anthony Fauci no supo moverse adecuadamente en la cuerda floja de la política ya que él también sabía lo que nos venía encima y no menos podemos decir del CDC que no ha cumplido cabalmente su cometido de protección del pueblo norteamericano. Que Woodward pudo haber destapado la olla mucho antes, tampoco lo dudo, lo que quizás dude es que hubiese tenido los efectos necesarios en cuanto a la salud de miles y miles.

A la larga las mentiras, falsedades y medias verdades de Trump, que han sumado miles en estos cuatro años, llevaron a este país a una situación caótica y, además de la pérdida innecesaria de miles de vidas, a la crisis económica más profunda desde la sufrida en los años 20 del siglo pasado.

Él es el principal culpable, aunque no se escapan de sus culpas los sicofantes e ineptos con los que se ha rodeado, incapaces de oponerse ni en lo más mínimo a las aberraciones de su jefe; desgraciadamente el Partido Republicano perdió su rumbo y se encadenó a las conductas inaceptables, moral y políticamente, de Trump; esa será otra más de las dolorosas consecuencias de estos años de aceptar sin chistar los ataques sin precedentes a la democracia y sus instituciones.

Confiemos que los votantes en noviembre le den un final a esta tragedia para la democracia que ha sido la ascensión a la presidencia de un individuo tan alejado de los ideales de este país como el que hemos sufrido estos cuatro años.

Acerca del autor

Waldo Acebo Meireles
Profesor de Historia, recibió la Orden Félix Varela por sus aportes a la enseñanza de la Historia de Cuba al introducir en la misma la enseñanza de la Historia Local. Es autor del manual para los maestros y profesores de las vías de vinculación de las historias locales a la enseñanza de la historia nacional. Contribuyó a la redacción de los textos de Historia para la enseñanza media. Como asesor del Instituto de Geodesia y Cartografía redactó el Atlas de Historia Antigua y Medieval. Autor de la Historia del Municipio de Arroyo Naranjo y presidió la Comisión de Historia de la Provincia Habana. Fungió como vicepresidente de la Unión de Historiadores de Cuba. Como profesor invitado del Instituto Pedagógico para América Latina impartió cursos de post-grado y maestría. Actualmente trabaja en la investigación de la historia de Hialeah donde reside desde su llegada a los EE.UU.

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