¡Se les fue la mano!

Por Waldo Acebo Meireles

Uno podrá estar de acuerdo, o no, con el reinicio de las relaciones diplomática entre el desgobierno de Cuba y los EE.UU.; con la reapertura de las embajadas; con la visita del presidente norteamericano; con la apertura de una línea de cruceros y con no sé con cuántas cosas más, pero que una compañía hotelera norteamericana comience a regentar un hotel propiedad del grupo ‘Gaviota’ que es una empresa en las manos de los jerarcas de las Fuerzas Armadas de Cuba, uno de los instrumentos represivos que oprimen al pueblo cubano, ya es difícil de aceptar con ecuanimidad, evidentemente a alguien se les fue la mano y a quien están ‘empoderando’ es a los sucesores de la tiranía más añeja del planeta.

¿Qué se va a lograr con semejante simbiosis? Más recursos financieros para la represión del pueblo, un espaldarazo concreto al secreto proyecto de sucesión dictatorial, la participación activa en la explotación de los trabajadores cubanos que continuaran cobrando los miserables salarios en pesos cubanos mientras que la jerarquía militar se embolsa los ansiados dólares de los “ingenuos” inversores yanqui.

Realmente es algo que va más allá de lo que dicta el sentido común y lo que demanda el mínimo de moral en las relaciones políticas entre estos dos países que hasta hace unos meses atrás eran enemigos irreconciliables y en el que en uno de ellos se incitaba continuamente al pueblo a odiar a los vecinos del norte, lo cual aún se hace ahora con más maña e hipocresía.

Unirse directamente y sin el menor escrúpulo o subterfugio al aparato que preparó invasiones a países de centro y sur América, que entrenó y armó las guerrillas que infestaron a toda América Latina, que participó directamente en las aventuras militaristas de Etiopía y Angola por sólo mencionar las más evidentes del largo racimo de intervenciones militares en África.

¿Cuál puede ser el próximo paso? Una visita de los representantes de los mercaderes de la muerte, la National Rifle Association, para preparar el terreno a la venta de M16, chalecos anti-balas, carros de asalto y anti-motines, y porque no, algún que otro envejecido F15 para sustituir los obsoletos Migs. Y no es una exageración, cualquier cosa puede ocurrir en la búsqueda de ‘empoderar’ no al pueblo sino a sus opresores.

Mientras tanto los cubanos, con mejor olfato, potenciado por más de medio siglo de lidiar con el régimen, y después de una rápida lectura de los documentos emanados del último congreso partidario, se lanzan al mar desesperanzados, o buscan, con poca suerte, atravesar las fronteras terrestres de Centroamérica, generando una crisis humanitaria que inexorablemente va creciendo y empeorando con el correr de los días.

Si la política norteamericana tiene como objetivo apuntalar al régimen y así evitar el caos y con ello una avalancha de refugiados en las costa de la Florida, están dando pasos en la dirección equivocada, apuntalar al régimen es perpetuar un sistema económico ineficaz que no se va a modernizar con las inyecciones de capital yanqui, no lo ha hecho en decenas de años con las de España, Canadá y otros países. El pueblo no se ha beneficiado con esas inyecciones de capital foráneo, y el sistema ha continuado siendo tan represivo y económicamente ineficaz como siempre.

No importa que ahora un novato arzobispo habanero rece por un mejoramiento y perfeccionamiento del socialismo, eso es de una imposibilidad demostrada universalmente y la jerarquía cubana no ha dado muestras de ser más eficaz que sus contrapartidas en las desaparecidas sociedades comunistas. Por tanto nada que esperar para el mejoramiento de las condiciones de vida de los cubanos y con ello su corolario de más fugas y más incremento de la crisis social y económica en Cuba.

Foto: martinoticias

Déjanos tu comentario